jueves, 8 de diciembre de 2016

La silla de Perls (3)...




Posiblemente haya tantas formas de hacer “gestalt” como la de “gestaltistas”. Y no puede ser de otra manera en un tipo de terapia que exige la autenticidad de uno mismo cuando se la está practicando.

“Yo recuerdo mi experiencia de asistir a un primer grupo con Perls habiendo oído que era un cirujano, y que era muy directo; uno tenía que estar preparado para dejarse meter el cuchillo y para mí la experiencia más importante con Perls fue simplemente transitar por esa situación. Para mí lo terapéutico de mi primer encuentro con él fue encontrarme con un miedo a la verdad, miedo a que me dijera cosas muy duras y luego hacerme la reflexión: ¿acaso no estoy buscando yo la verdad?, ¿acaso no vengo yo a esto, justamente a esto, a encontrarme con mi verdad?, y de pronto me resultó como “2 + 2 = 4”, que si yo estoy buscando la verdad y él me dice la verdad, por dura que sea, no puede dolerme y yo se lo agradeceré. Y me pregunté entonces: “¡ah! Y si me dice algo que es duro y no es la verdad, ¿podría eso dolerme? Pero ¡cómo va a doler si eso no es la verdad!” Y de pronto me entregué a fondo. Me entregué, me dejé estar en la situación de una forma en que con eso ya estaba hecha más de la mitad de la terapia.”
(Claudio Naranjo, "Acerca de la confrontación")