martes, 28 de junio de 2016

Mar en calma...



“Una práctica regular de la meditación es un buen método para desarrollar la aptitud de estar consciente, una fuerza que podría convertirse en más potente que la inclinación a los malos hábitos. El poder de la plena conciencia te da la fuerza de hacer las cosas de manera diferente, y de encontrar el coraje de ir más allá de aquello que te limita habitualmente.
Durante bastantes años, he sufrido un fuerte sentimiento de rechazo cada vez que una persona me ha hecho daño. No era capaz de dirigirle la palabra durante largo tiempo. Un día, noté este hábito cuando estaba apareciendo. Vi claramente que estaba a punto de cerrarme a la otra persona. En aquel momento, el poder de la plena conciencia era suficientemente potente para pararme y ofrecerme la ocasión de responder a la situación de manera diferente. Me quedé aterrorizada por este terreno desconocido en el cual me disponía a penetrar. Pero escogí ir más allá del miedo, sonreír e ir hacia la otra persona en lugar de alejarme. Me sorprendió un sentimiento de bienestar en el fondo de mi corazón. Me sentí muy calmada. De golpe, me di cuenta de cuán doloroso debía ser para los demás sentirse rechazados. Fue un choque”.
    Martine Batchelor (aquí)


miércoles, 8 de junio de 2016

El silencio de Martine Batchelor...




Japón, primera mitad del siglo XIV, durante el shogunato de los Ashikagaka. Un templo perdido en la montaña. Cuatro monjes zen han decidido hacer un sesshin (una especie de retiro) en silencio absoluto. El frío es intenso.
“¡Se ha apagado la vela!”, dice el monje más joven.
“¡No tienes que hablar, estamos haciendo un sesshin de silencio total!”, observa severamente un monje de más edad.
“¡Por qué habláis en vez de callar como habíamos convenido!”, señala con humor el tercer monje.
“¡Soy el único que no ha hablado!”, dice con satisfacción el cuarto monje.

En un retiro de meditación similar al nuestro (aquí), tenemos la posibilidad de practicar el contacto y la toma de conciencia de aspectos importantes de nuestra manera de ser y de cómo nos relacionarnos con el entorno. En él creamos las condiciones internas y externas que facilitan el aprendizaje y cultivo de la conciencia en la atención plena. El silencio, el ambiente agradable, la comida sencilla, la presencia de unos compañeros dispuestos y la guía de una maestra con gran experiencia en este tipo de camino, nos invita a la práctica de una actitud más abierta, receptiva y creativa con la vida.
Para acceder a este espacio, basta “aterrizar” en el momento presente... y escuchar.
Gracias Martine por venir y estar con todos nosotros.