domingo, 13 de marzo de 2016

Extraña fusión...



Es una atracción turística en la Isla Vashon, cerca de Washington, en Estados Unidos.
La “bicicleta incrustada en un árbol” no tiene un siglo de antigüedad, como se lee en las redes sociales. Normalmente la leyenda que la acompaña dice que en 1914 un muchacho tuvo que ir apresuradamente a la primera guerra mundial, allí murió y su estimado vehículo acabó engullido por el árbol.
De hecho todo indica que la bicicleta fue abandonada a mediados de 1950 y árbol creció alrededor de ella. Un alguacil local llamado Don Puz dice que era suya, pero nadie ha podido demostrarlo a ciencia cierta.

"Un maestro zen ve a cinco de sus discípulos regresar del mercado montados en sus respectivas bicicletas. Cuando llegan al monasterio, les pregunta por qué andan en bici.
El primero responde: la bicicleta carga esta bolsa de papas. Estoy satisfecho de no haber tenido que cargarla sobre mis espaldas.
El maestro lo elogia: Eres un muchacho inteligente. Cuando seas anciano no tendrás que andar encorvado como yo.
El segundo responde: Amo observar cómo pasan los árboles y campos mientras viajo en la bicicleta. El maestro dice: tus ojos están abiertos y tú ves el mundo.
El tercero responde: Al pedalear, el universo penetra en mi mente.
El maestro dice: tu mente funcionará con la perfección con que gira una rueda recién centrada.
El cuarto responde: Pedaleando me siento en armonía con todos los seres. El maestro asiente: Estás recorriendo el sendero dorado.
El quinto estudiante responde: yo ando en bicicleta solo por andar en mi bicicleta.
El maestro se sienta en los pies de él y le dice: soy tu discípulo."
(Extracto del libro "Bici-zen" del escritor argentino, Juan Carlos Kreimer).

martes, 1 de marzo de 2016

Every experience is a form of exploration...




Un ciclista se levanta temprano, se pone el maillot arco-iris y el cullote a juego que le regaló su mujer hace 1 mes por su cumpleaños.
Hace café, coge el casco a juego con el maillot, se va silenciosamente al garaje, coge la bicicleta de 6.000 euros (auto-regalo de cumpleaños porque la vieja ya tenía 2 años y algún arrañoncillo),  y cuando sale del garaje se da cuenta de que llueve torrencialmente. Está toda la calle inundada y el viento gélido sopla al menos a 100 Km/h.
Vuelve a entrar en el garaje a dejar la bici.  Entra de nuevo en casa, se desviste silenciosamente y se desliza dentro de la cama. Despacito se acurruca contra la espalda de su mujer, y le susurra al oído:
"¡El tiempo afuera está horrible!"
Ella le contesta medio dormida:
"Ya lo sé. ¿Puedes creer que el gilipollas de mi marido se ha ido a andar en bici?"