sábado, 30 de enero de 2016

El dragón ya no vive aquí...


Para que seamos un poco más exigentes con muchas afirmaciones carentes de sentido, les dejo una simpática historia contada en el muy recomendable y actual libro “El mundo y sus demonios”, de Carl Sagan.


En mi garaje vive un dragón que escupe fuego por a boca”.
Supongamos que yo le hago a usted una aseveración como esta. A lo mejor le gustaría comprobarlo, verlo usted mismo. A lo largo de los siglos ha habido innumerables historias de dragones, pero ninguna prueba real ¡Qué oportunidad!
-Enséñemelo -me dice usted.
Yo le llevo a mi garaje. Usted mira y ve una escalera, latas de pintura vacías y un triciclo viejo, pero el dragón no está.
-¿Dónde está el dragón? -me pregunta.
-Oh, está aquí -contesto yo moviendo la mano vagamente-. Me olvidé de decir que es un dragón invisible.
Me propone que cubra de harina el suelo del garaje para que queden marcadas las huellas del dragón.
-Buena idea -replico-, pero este dragón flota en el aire.
Entonces propone usar un sensor infrarrojo para detectar el fuego invisible.
-Buena idea, pero el fuego invisible tampoco da calor.
Se puede pintar con spray el dragón para hacerlo visible.
-Buena idea, sólo que es un dragón incorpóreo y la pintura no se le pegaría.
Y así sucesivamente. Yo contrarresto cualquier prueba física que usted me propone con una explicación especial de por qué no funcionará.
Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre un dragón invisible, incorpóreo y flotante que escupe un fuego que no quema y un dragón inexistente? (...) ¿Qué significa decir que mi dragón existe? (...) Lo que yo le pido que haga es acabar aceptando, en ausencia de pruebas, lo que yo digo.

viernes, 1 de enero de 2016

Filósof@s en mi vida...




La universidad no es sólo un lugar para formarte como profesional y estudiar. Creo que su papel es facilitar la manera de aprender a “como encontrar y analizar de manera crítica, conocimientos e ideas sobre cosas que a uno le gusta o necesita”.
Puede además brindar la posibilidad de crecer como persona, ampliar y mejorar las relaciones humanas y divertirte de distintas maneras. Bueno, al menos en mi caso felizmente fue así.
Tuve la suerte de encontrar los dos contextos en la facultad de física, un lugar a donde he conocido a personas a quien sigo queriendo hasta hoy y que me estimulaban la imaginación mucho más que lo que había impartido en clase el profesor.
Muchas veces discutíamos durante horas “interesantes” temas filosóficos, como por ejemplo poder determinar “si en realidad las tortugas saben volar o no”, para finalmente llegar a la conclusión de que la única explicación posible era la de que “al final son tan lentas, que es imposible que lleguen a despegar”. Cuando nos reuníamos fuera del campus también participaban personas de otras facultades y que a día de hoy siguen siendo grandes amig@s.
Y de todos los debates, los surrealistas eran los más divertidos. Cada uno buscaba derrotar al compañer@ anterior en términos muy parecidos a estos:

Cuatro físic@s de distintas corrientes filosóficas están disfrutando de varias substancias etílicas en el bar de la facultad cuando ven a dos chicas entrar en el baño. Al cabo de un rato salen tres chicas.
Anonadado, el primero dice:
"Esto que hemos visto no ha podido ocurrir. Del No Ser no puede surgir el Ser, porque el No Ser no es, y el Ser es."
El segundo lo mira y dice:
"No me vengas con chorradas metafísicas. Está claro que se ha producido algún tipo de reproducción dentro del baño".
El tercero, ya irritado, afirma:
"Eso sí que es una chorrada. Es evidente que la tercera chica es una chica virtual, producto de una fluctuación cuántica del vacío. No os preocupéis que no durará mucho".
Después de un largo silencio habla el cuarto:
"La verdad es que no entiendo la discusión. Sólo tenemos que esperar a que entre otra chica al baño. Entonces este se quedará vacío".