domingo, 20 de diciembre de 2015

¡Imaginación al poder!





Flotadores hechos con cámaras de bicicleta.
Este uso se popularizó en Alemania por vuelta de 1925. Estaban muy aferrados al cuerpo y seguro que daban a los nadadores de la época una gran sensación de seguridad a la hora de aprender a nadar.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Einstein no se equivocaba...




Decía Galileo que el libro de la Naturaleza está escrito “in lingua matemática” y, si bien esto se puede apreciar en múltiples partes de la física, en pocas resultará tan claro como en las teorías que tratan de describir el espacio y el tiempo.
Por esto es natural que haya felicitado a Einstein por el centenario de la Relatividad General (el 25 de noviembre de 2015). Es una teoría de asombrosa belleza y elegancia y que en su momento puso de patas arriba la filosofía y la física de su época.
Sus hipótesis cambiaran profundamente la manera de entender como están relacionados el espacio y el tiempo. Mejor dicho; el “espacio-tiempo”, ya que ahora pasan a ser dos “elementos” que no se pueden separar, muchas veces imaginado como una especie de plastilina que se moldea y que se adapta a todo aquello que contiene.
En la Teoría de la Relatividad General el espacio-tiempo es algo que participa en la física. No es un elemento físico independiente de los demás constituyentes del universo y si un “objeto” con el cual podemos interactuar.
En definitiva, esta teoría viene a decir que “la masa y la energía existentes en el universo curvan (modelan) el espacio-tiempo y la curvatura del espacio-tiempo dictamina cómo se han de mover los cuerpos contenidos en él”.
¿Y para qué sirve todo esto? Bueno, sin tenerla en cuenta, no podríamos utilizar el GPS… El aparato puede funcionar, pero te dejará a cientos de metros (o kilómetros) de donde querías ir.

En la foto un anciano “GPS” de 1930, invento de un italiano de nombre desconocido. El artilugio se instalaba en el salpicadero del coche y contenía unos mapas de papel enrollados que iban mostrándose a medida que el coche avanzaba. Para lograr sincronizar el avance del mapa en la “pantalla” de Iter Avto con el avance real del vehículo sobre la carretera, se conectaba el velocímetro del coche con el dispositivo y el mecanismo interno se encargaba de mover el mapa según la velocidad que el coche llevaba para tratar de mostrar siempre la zona por la que se estaba circulando.
El problema era que cada vez que se cambiaba de carretera o se tomaba un desvío había que detenerse a cambiar el mapa, y buscar el punto exacto donde empezar a usarlo.

lunes, 7 de diciembre de 2015

¿Alguna pregunta?




La clase, de física de partículas, estaba siendo especialmente densa. Además, el profesor parecía acelerado. Llenó varias pizarras con cálculos de secciones eficaces, entre otras menudencias, saltándose pasos que, según él, eran triviales… pero que para nosotros, cinco años después de comenzar la carrera en física, estaban siendo literalmente imposibles de seguir prácticamente desde el principio.
Todos esperábamos el momento en el que se diese la vuelta para interrumpirle amablemente. Sin embargo, extasiado en sus cálculos de pizarra, no se giró ni una vez en toda la hora. Así dimos un repaso a electrones, neutrones, neutrinos, antineutrinos, muones, …
En un momento dado, el profesor se detuvo en seco (o mejor dicho, nos lo pareció… pues realmente había concluido su demostración). Se volvió hacia nosotros, con una sincera sonrisa, sin notar hasta qué punto estábamos perdidos. Nos dijo:
   “¿Alguna pregunta?”
Difícil situación. Quedarse callados no era una opción, pues no era creíble que no hubieran surgido dudas. De hecho, la clase entera era un interrogante para nosotros, pero tampoco resultaba educado hacerlo notar muy a las claras. Finalmente, alguien rompió el tenso silencio:
   “Sí. Una duda: ¿muón se escribe con hache intercalada?”
                                                     
                                                           (en “Fuga de cerebros”, el blog de Pablo Rodríguez)

viernes, 4 de diciembre de 2015

Reflejo sobre el agua...





Como un “campo de fuerzas”, las esculturas de Marcelo Hepp alteran nuestra percepción de las figuras cotidianas, pero siempre sugiriendo acción y movimiento.
Estas transfiguraciones hacen inmensamente atractivas sus obras: la quietud del metal con que fueron confeccionadas están vivas. Vibran y se funde en dinámicas figuras que vienen dadas en numerosas ocasiones por una “dimensión fractal”.

La bicicleta, Hierro forjado (2001).

sábado, 17 de octubre de 2015

Mi maravilloso yo interior...



– Tío, Nuria me ha dejado. Estoy hecho polvo.
– Lo siento macho ¿Y cuándo ha sido?
– El sábado quedó conmigo y me lo dijo. Me dijo que se acabó para siempre.
– ¿Y por qué te ha dejado?
– Las tías son todas unas superficiales. Me dijo que ya no le gustaba. Que no le atraía físicamente, que estoy gordo y me estoy quedando calvo…
– Hombre, la verdad es que te estás descuidando bastante.
– Ya sí, pero lo valioso de una persona está en el interior. Fijarte solo en el físico es de ser una superficial de mucho cuidado.
– ¿Y qué más te dijo?
– Que le parecía un ignorante y un vago ¡Ya ves que estupideces!
– Bueno Paco, culto, culto… no eres. Yo solo te he visto con el Marca y solo te lees los titulares. Y trabajador… llevas años parado sin hacer nada.
– Sí, pero eso no es lo importante. No todos vamos a ser profesores universitarios. Me gusta vivir tranquilo sin que abuse de mí un empresario explotador. Nuria solo ha visto eso y no ha sabido mirar dentro de mí. Y luego que si no soy gracioso ni detallista ni elegante ni educado… ¡Me ha hecho menudo retrato!
– No quiero ofenderte Paco, pero es que tampoco has tenido ni un detalle con ella en ocho años. Y tampoco eres el rey de la fiesta. Estás todo el día viendo fútbol y enganchado a Internet. A lo mejor sí que has descuidado un poco la relación…
– Joder Luis ¿Tú también? Lo realmente importante, lo que tiene valor de verdad, es lo que auténticamente somos, nuestro ser. Lo demás va y viene, es efímero, es solo superficie.
– Vaya Paco, te has vuelto muy filósofo. Pero recapacita: eres feo, gordo, calvo, ignorante, vago, no tienes gracia, ni detalles, eres maleducado y poco elegante en el vestir ¿Qué crees que podías ofrecer a Nuria para que te quisiera?
– Macho Pedro, pues lo esencial, mi maravilloso yo interior.