domingo, 24 de agosto de 2014

¿Juega dios a los dados?




Los tres están tomando caipirinha en un bar de Ipanema  y Einstein para provocar dice:
   – Dios no juega a los dados.
Stephen Hawking aparta la pajita como puede y contesta:
   – Dios no sólo juega a los dados. A veces también los echa donde
      no pueden ser vistos.
Y Woody Allen, no sabiendo de qué va el tema, sale del apuro echando mano del inconsciente psicoanalítico:
   – Dios no juega a los dados… juega al escondite.
Del primero sabemos que no dijo la frase.
El segundo si la dijo. Hacía referencia a un lugar del cual en teoría no sabemos qué pasa en su interior; un agujero negro.
La del tercero puede muy bien ser apócrifa, pero todo y así no deja de ser una respuesta muy aguda.

La frase atribuida a Einstein tiene origen en una carta dirigida a su amigo y también ganador del Premio Nobel de Física Max Born. Hablaban sobre las implicaciones filosóficas de la mecánica cuántica y de cómo veían cada uno de ellos los fenómenos que no tenían causa aparente y que eran debidos al azar. Fenómenos sin causa, como por ejemplo aquel en que el núcleo de un átomo inestable emite una partícula subatómica (alfa, beta, rayos X, rayos gamma).
La aceptación de esta parte de la física llamada no-determinista, sufría por parte de Einstein una fuerte resistencia. Y recordemos que este era nada menos que uno de sus fundadores.
Como Born (no confundir con Niels Bohr) tenía otra concepción de esta nueva realidad física que se presentaba, Einstein reaccionó escribiendo:
“Usted cree en un Dios que juega a los dados, y yo, en la ley y orden absolutos en un mundo que existe objetivamente, y el cual, de forma insensatamente especulativa, estoy tratando de comprender… Ni siquiera el gran éxito inicial de la teoría cuántica me hace cree en un juego de dados fundamental, aunque soy consciente de que sus jóvenes colegas interpretan esto como un síntoma de debilidad”.
Como se ve, no hablaban de dioses.

Si queremos saber algo sobre qué opinaba Einstein de los seres sobrenaturales, podemos buscar otros escritos suyos y olvidarnos de frases e historias engañosas que abundan en las redes sociales.
En una carta que escribió al filósofo Erick Gutkind, el 3 de enero de 1954, un año antes de su muerte, dice:
“La palabra Dios, es para mí, nada más que una expresión y producto de las debilidades humanas; la Biblia una colección de honorables pero primitivas leyendas que son bastantes infantiles. Ninguna interpretación por sutil que sea (en mi opinión) puede cambiar esto. Tales sutiles interpretaciones son muy variadas en su naturaleza y tienen muy poco que ver con el texto original”.

viernes, 15 de agosto de 2014

Paradoja...





Tranquilo, tranquila…, si usted ha entendido alguno de mis artículos de física cuántica, no dude en ponerse en contacto conmigo, y gustosamente se lo volveré a explicar hasta que no lo entienda.